Una vela por la paz

•octubre 8, 2011 • 1 comentario

Ayudemos a ayudar…

“Una Vela por la Paz” es una campaña que se inicia para pedirle a la Madre Diosa que lleve Paz, Justicia y Amor al Estado de Veracruz, México para sanarlo de los hechos violentos que se han desarrollado en lo que va del año.

El Día 10 de Noviembre de 2011 a las 19:00 hrs. tiempo de México, les pedimos que de corazón enciendan una vela en cada unos de sus hogares con la intención de parar la violencia en este hermoso Estado.

Al encender la vela unamos intenciones de Paz, Amor y Justicia…

Recuerden, “Una vela por la Paz”; mientras llega el día oremos, meditemos y visualicemos la Paz en Veracruz.

Ayudemos todos: Hoy por ti, mañana por mi…

Absurdo[s] Cotidiano[s]

•mayo 18, 2011 • Dejar un comentario

Los invito a visitar un nuevo proyecto que inició hace unas lunas:

http://absurdos-cotidianos.blogspot.com

Este mundo va

•diciembre 20, 2010 • Dejar un comentario

Porque este mundo va… Y yo voy con el…

De nuevo me encuentro…

•diciembre 9, 2010 • Dejar un comentario

De nuevo me encuentro presa de la soledad y el silencio de la Torre, tejiendo sueños en los largos dias y ensueños en el insomnio de mis noches…

De pronto

•enero 8, 2010 • 2 comentarios

De pronto mis (antes) elocuentes palabras enmudecieron para dar paso al silencio del abismo que circunda la cotidianidad…

Bórrame

•octubre 3, 2009 • 3 comentarios

Bórrame del recuerdo,

borra tus besos acariciando mis labios,

borra tus caricias susurrándole a mi cuerpo,

bórrame de tu realidad y el ensueño.

Un cigarro

•septiembre 28, 2009 • Dejar un comentario

Un cigarro que se consume en un cenicero de barro, observo las caprichosas formas que el humo forma en espera de que las palabras acudan a mi auxilio, palabras que se olvidaron hace ya un tiempo en un camino que se bifurcó y en el que momentáneamente me perdí, en el que fui incapaz de discernir entre la realidad y el ensueño y en esa débil línea que dividía ambos mundos, cuando aquel lejano cigarro se consumió, revisé las cenizas que su rastro había dejado y cuando se esparcieron al viento, mis caprichosas y volubles palabras murieron.

 
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