Días absurdos
Días absurdos de encierro, enfado y decepción,
un cigarro tras otro consumen al alma escondida
tras una bruma de toxinas que no logran esconder
la lluvia que azota cada resquicio de la pesarosa vida.
Caminos sin rumbo, realidades extraviadas
empañando la memoria de los días sin tiempo transcurridos.
Pesa el cuerpo, duele el alma,
se embrutecen los sentidos ante la percepción de la nada.
Caen las hojas, cesa la lluvia y la muerte se anuncia,
disminuyen los latidos, las aves se alejan y la muerte camina,
se mece el silencio, los días terminan y la muerte se aleja
dejando su patética realidad en la puerta.

Como esos días que sería mejor no levantarse de la cama…..
Un escrito fantastico, aunque simplemente nosotros ocasionamos esos días, ningún día absurdo sino al contrario nosotros somos los “absurdos”.
FELICIDADES.
Lau.
Me ha encantado. lamento decir que tantos de mis días convertidos en noches son así, a la vez me anima, al mismo tiempo me decepciona… pero pásate por mi blog que hay algo para vos… espero que os agrade.
Odio los días absurdos, esos en los que acabo yo más absurda que ellos.
Besitos linda!!
Te leo y me dan ganas de seguir escuchando tangos. Me haces recordar a Malena “…canta, garganta con arena. Tu voz tiene la pena que Malena no cantó. Canta, que Juarez te condena al lastimar tu pena, con su blanco bandoneón. Canta, la gente está aplaudiendo, aunque te estes muriendo no conocen tu dolor. Canta,
que Troilo desde el cielo, debajo de tu almohada, un verso te dejó…”