Ven y siéntate a mi lado

 

 

Ven y siéntate a mi lado; contemplemos la nada que nos invade en la soledad de este cuarto tan agreste que habitamos, guardemos silencio y escuchemos el eco de nuestros pensamientos rebotar en cada una de las paredes que nos confinan en este espacio.

La atmósfera se vuelve asfixiante con cada segundo que pasa, siento como oprime cada una de nuestras células y como el aire se torna pesado e imposible de respirar; nuestros corazones se agitan y laten con violencia peleando por salir del cuerpo que los contiene.

La desesperación hace presa de nosotros y embrutece nuestros sentidos, hacemos un esfuerzo para mantenernos lúcidos ante esta irrealidad que nos atrapa y nos consume como si se tratara de una hoguera, nos abrasa hasta lo más profundo de nuestras entrañas transportándonos a un lugar inexistente que nos proporciona la paz necesaria en estos momentos de desesperación.

¡Abre los ojos y guarda silencio! Deja de quejarte un instante y presta atención a lo que a nuestro alrededor ocurre. ¿Puedes escuchar o sentir algo? El ambiente se ha enrarecido, siento como algo etéreo nos rodea amenazando con venirse encima al menor movimiento que tengamos.

Lentamente ponte de pie, tienes que ser fuerte, no podemos caer en el miedo y en la desesperación, anda, hay que buscar una salida en estas cuatro paredes pues la amenaza que nos acecha alrededor se torna cada vez más fuerte.

Toma mi mano y no me abandones en este momento, te necesito, el miedo se apodera de mí, la desesperación de estar y no estar al mismo tiempo en este lugar de confinamiento hace que pierda la razón y que los sentidos me abandonen; no puedes dejarme, vamos, haz un esfuerzo por conservar la calma, sólo piensa en lo que te necesito y en lo que me haces falta.

¿Cómo describir que llegamos a nuestro final? ¿Cómo conservar la razón sin atormentarnos? ¿Cómo sobrevivir sin matarnos? Estoy desesperada, no concibo un minuto más a tu lado sólo anhelo desaparecer de este cuarto, olvidar lo que nos amenaza y dejar los sentimientos a un lado.

No puedo amenazarte más, las palabras empiezan a sobrar en esta comunicación unilateral siempre existente, abre los labios y trata de articular algo, explota tus pensamientos y transfórmalos, dime que me odias, que no te importo y que no soy nada ni nadie sin ti a mi lado, reclámame por los malos momentos, intenta matarme, acaba conmigo y me harías un favor al lanzarme al infinito a vagar condenada a repetir esta miserable existencia.

No más gritos, no más lágrimas, todo ha terminado, acabaste conmigo y con mis sueños, me has matado; gracias por el tiempo dedicado, gracias por haber tomado mi cuello entre tus manos, gracias por haberlo sujetado con fuerza, gracias por arrancarme la vida que te pertenecía.

No hay más, no hay marcha atrás, mis ojos te observan a lo lejos y de mi garganta intenta articularse un te quiero, ¿me recordarás acaso como aquella que una vez escribió un verso en la eternidad del firmamento?

~ por gabadennis en Diciembre 18, 2007.

Una respuesta to “Ven y siéntate a mi lado”

  1. Excelente sitio darkness. Sige así.

    Creo que a todos en algún momento, el destino nos juega una mala pasada.
    Y el mundo que buscábamos con ese afán ambicioso y sin escrúpulos se vuelve abismo. También mi mundo ha caído.
    Bueno darkness, me parece que pasaré por aqui en otra oportunidad.

Escribe un comentario